6 APRENDIZAJES PARA SER RESILIENTES

“De lo que se trata es de practicar el arte de la incomodidad” (Adam Smith)

Nada de lo que somos es fruto de la magia. Un adulto es el resultado y la consecuencia del entrenamiento que desde niño haya hecho o haya dejado de hacer.

Si hay algo que ha cambiado en nuestros días con respecto a anteriores generaciones es que las adversidades son más frecuentes. No tienen por qué ser más graves pero, en una sociedad en la que nada perdura y los cambios son constantes, las adversidades llaman a la puerta de cada uno de nosotros con demasiada frecuencia.

Esto implica que se convierte en una necesidad imperiosa aprender a gestionar estas situaciones. Y como es más fácil educar a un niño que arreglar a un adulto (http://alvaromerinojimenez.wordpress.com/2014/03/17/es-mas-facil-educar-a-un-nino-que-arreglar-a-un-adulto) quizá sea interesante revisar cuales son las palancas claves para entrenar y desarrollar esta competencia en los niños ya que a futuro les será clave para manejarse en un mundo complejo y cambiante.

  1. Aprender desde las fortalezas. Es muy complicado ser capaz de levantarse de una situación adversa si no lo haces desde el conocimiento de tus habilidades. Lo que nos permite resurgir son nuestras virtudes y no nuestros defectos. Pretender reinventarse amortiguando los defectos no resulta demasiado eficaz. ¿Aún no te has dado cuenta de la importancia de descubrir tu talento?
  1. Aprender a ser útil. Más que tratar de ser felices deberíamos poner el foco en sentirnos útiles. Y esto es importante por dos motivos: uno, porque sentirme útil depende de mí al 100% y dos, porque es bastante más concreto y fácil de conseguir que la felicidad. Creo que la sensación de felicidad debe ser muy similar a la de ser útil para los demás.
  1. Aprender a tomar decisiones. Para tomar decisiones es imprescindible ser capaz de discernir y de desarrollar un pensamiento critico que cuestione permanentemente todo lo que escuchamos y damos por hecho. Si no desarrollamos la capacidad para tomar decisiones que nos conciernen otros las tomarán por nosotros. Y si les damos el poder de decidir por nosotros, ¿dónde queda el nuestro?
  1. Aprender a tener un actitud positiva. Si hay algo que es rentable en esta vida es ser positivo. Y no caigamos en el error de pensar que el pensamiento positivo tiene relación con ver la vida de color rosa. Más bien la actitud positiva consiste en enfrentar las dificultades entendiendo que en todas ellas hay un aprendizaje y que la adversidad nos regala oportunidades de crecimiento personal.
  1. Aprender a crear redes de apoyo. Cuanto más dura es la vida más importante es el afecto. Cuanto mejores sean estas redes mejor estaremos preparados para superar las dificultades. Las redes se crean y se alimentan sin descanso. Una red de apoyo nace desde la generosidad de apoyar a otros para hacerles más poderosos.
  1. Aprender a resolver problemas. Las personas resilientes se caracterizan por no caer en el error de aportar por la primera solución válida que encuentran, sino por manejar alternativas y por ser capaces de convertirse en nuevos observadores del mundo. Resolver situaciones complejas exige revisar la mirada desde donde vemos las cosas.

¿Tenemos esto en cuenta cuando generamos contextos de aprendizaje para los niños? ¿o simplemente nos dedicamos a seguir copiando modelos obsoletos que dejaron de ser útiles hace tiempo? ¿preparamos a los niños a ser capaces de enfrentar sus dificultades o les evitamos frustraciones y les alimentamos sus comportamientos infantiles?

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NUEVOS ENTORNOS Y NUEVOS HÁBITOS

André Previn, pianista alemán decía “si pierdo un día de práctica, yo lo noto; si pierdo dos días, mi entrenador lo nota; si pierdo tres días el público lo nota”

En gran medida el resultado de nuestras acciones se debe a los hábitos que desarrollamos. Cuando algo nos sale mal no suele ser debido a una mala decisión en un momento puntual sino más bien a un conjunto pequeños errores fruto de hábitos improductivos que nos hacen estrechar nuestro punto de vista y eliminar opciones y alternativas.

Generar hábitos nuevos eliminando los antiguos e improductivos pasa por varias fases hasta que se convierten en nuevos automatismos que nos hacen obtener mejores resultados. El inicio no es fácil ya que requiere una alta dosis de esfuerzo y una elevada tolerancia a la frustración ya que los resultados no se acercan a lo deseable. Aunque nos parezca imposible, después de este inicio el esfuerzo empieza a no ser tan grande aunque los resultados aún no sean los deseados. Tan

solo después de mucho entrenamiento el esfuerzo se reduce considerablemente y los resultados aparecen como si el universo se confabulara para que así fuera. No abandonar en las primeras etapas es clave para cambiar un hábito. Quizá no sea por falta de fuerza sino por falta real de voluntad.

¿Qué nos puede ayudar a no abandonar cuando lo que queremos es cambiar un hábito?

  • Disciplina unida a unas metas claramente definidas. Thomas Carlyle comenta que las personas con metas claras avanzan a pesar de las adversidades. Sin embargo las que no saben lo que quieren no lo hacen ni siquiera en las condiciones más favorables posibles.

Metas bien definidas + Motivación + Disciplina suele ser una fórmula infalible para alcanzar lo que quieres. Las tres se presentan como incompletas de manera aislada, pero juntas son invencibles. Y es que de nada sirve ser disciplinado si no sabes lo que quieres conseguir, ni marcarse una meta si no te exiges lo necesario para alcanzarla. Buscar el equilibro de este triángulo de fuerzas nos muestra el camino a la generación de nuevos hábitos.

  • El poder del entorno. A menudo los límites no anidan en las personas sino en los entornos en los que las personas crecen. Ninguno de nosotros somos impermeables a lo que vemos, a lo que escuchamos ni al tiempo que compartimos con las personas de nuestro entorno. De manera inconsciente vamos integrando creencias, juicios y comportamientos que pueden cercenar nuestras posibilidades o, por el contrario, nos abren un mundo de oportunidades en las que los límites los ponemos cada uno de nosotros.

Cuando la vida que llevamos no es de nuestro agrado y nos cuesta levantarnos a diario la vida nos coloca frente a una buena oportunidad para revisar de qué manera el entorno puede estar bloqueando nuestro desarrollo. Desgraciadamente hay quien ni siquiera es consciente de esto y deja que la vida siga su curso resignándose a un futuro vacío de sentido.

De nosotros depende alejarnos de entornos poco estimulantes y buscar aquellos donde encontremos personas que nos acompañen a descubrir lo mejor de nosotros. No dejemos de buscar y encontrar entornos retadores y desafiantes que faciliten la incorporación de nuevos hábitos.

Lo que somos no deja de ser otra cosa que el resultado de los hábitos que hemos ido adquiriendo.

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UN FUTURO DESPUÉS DEL DEPORTE

Andreas Brehme, futbolista alemán campeón del mundo en 1990, ha vuelto a ser noticia hace unos días y no por sus éxitos deportivos, sino más bien por sus desacertadas decisiones que le han llevado a la ruina. Ahora, un excompañero le ha ofrecido un contrato en su empresa de limpieza para poder salir adelante.

http://www.marca.com/2014/10/02/futbol/futbol_internacional/bundesliga/1412252669.html

Desgraciadamente no es este un caso aislado en el que deportistas que han triunfado y han tocado la gloria con sus dedos, no han sabido hacer la transición adecuada después de su “primera jubilación”. Dejar la competición deportiva no implica dejar de competir.

Algunos deportistas que han dominado sus especialidades deportivas, naufragan estrepitosamente cuando entran en un entorno laboral. Recuerdo que en varias ocasiones, conversando con Jorge Valdano, siempre me decía que el futbolista es adolescente hasta los 35.

Sin embargo son muchos los casos de éxito de deportistas que han disfrutado del éxito deportivo y siguen cosechando victorias en el terreno profesional.

¿Qué les diferencia? ¿qué han hecho estos últimos para seguir adelante?

Seguramente que son muchas las variables que influyen en el devenir de todos ellos y que no existe ni existirá una fórmula mágica que asegure su éxito una vez acabada su trayectoria deportiva.

Lo que si es cierto, al menos con aquellos con los que he trabajado y compartido mucho tiempo es que hay ciertos denominadores comunes en ellos y ellas que les preparan para su segunda etapa vital. No nos olvidemos que saben hacer su trabajo en condiciones de mucha presión y ese entrenamiento es un valor incalculable.

  1. Anticipan su futuro. Comienzan a preparar el camino antes que los demás. No evaden esta realidad que les llega a todos, sino que empiezan construir su nueva etapa cargados de entusiasmo mucho antes que otros.
  2. Han aprendido a hacer el duelo que supone cerrar una etapa para abrir otra. Cuanto antes aceptan esta situación antes se preparan para la siguiente.
  3. Complementan sus competencias con el conocimiento que les falta. Todos ellos se ha preparado académicamente para llenar los huecos que les faltaban. Su realidad es muy diferente al resto de la gente. Desde la infancia se nos enseña a adquirir conocimientos dejando lagunas competenciales que son más difícilmente entrenables cuando somos adultos.
  4. Mantienen el hambre por aprender y desafiarse continuamente. Un deportista de élite lo es en gran medida por tener “hambre”. ¿Quién no quiere tener alguien así en sus equipos de trabajo? Estos atletas llevan entrenando toda la vida las competencias esenciales que las empresas más valoran.
  5. Mantienen a raya su ego y han aprendido a conocerse a fondo. Muchos de ellos, a lo largo de su vida deportiva, están inmersos en ciertos contextos tóxicos que les dificultan madurar y prepararse para su vida después de la retirada deportiva. Desgraciadamente el único lastre que trae consigo el éxito es la vanidad. Y la vanidad es quien roba oportunidades de aprendizaje. El vanidoso no siente necesidad real de aprender y mejorar. Tan solo desea estar por encima de los demás.
  6. Piden ayuda, se declaran vulnerables y toman el mando de sus vidas. Un “no sé” es el principio de cualquier aprendizaje. Una declaración de este tipo abre las puertas al descubrimiento de una nueva realidad.

Pedir y aceptar ayuda es un sublime acto de generosidad, mucho mayor que ofrecerla.

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CUANDO LOS OJOS NO TE DEJAN ESCUCHAR

Corría el año 1980 cuando Abbie Conant presentó 11 solicitudes a vacantes en orquestas de toda Europa para ocupar un puesto como primer trombón. La Filarmónica de Munich accedió a escucharla junto a otros 30 aspirantes en una audición a ciegas debido a que otro de los candidatos era hijo de un miembro de la orquesta. Fue seleccionada por error ya que se pensaba que Conant era un hombre. Tan solo necesitaron escasos segundos para darse cuenta que era la persona que buscaban. De lo que no se percataron es de que habían elegido a una mujer. La tradición siempre había mostrado la incapacidad de una mujer para poder ser primer trombón de una prestigiosa orquesta. Además el trombón ha sido considerado un instrumento masculino por naturaleza, utilizado por las bandas militares. Aunque accedieron a contratar a Conant, solo tardó un año en ser degradada a segundo trombón. No se amedrentó frente a las acusaciones que el director de la orquesta vertía sobre ella acerca de su insuficiente capacidad pulmonar y fuerza física para tocar. Tardó ocho años en recuperar su puesto, teniendo que demostrar que su capacidad pulmonar era muy superior a la media de los varones.

El asociacionismo de los músicos permitió que se realizaran las audiciones de una manera más justa sin que fuera el director de orquesta quien tuviera el poder único de decisión, sino que fuese un tribunal de expertos quien seleccionara, bajo unas estrictas normas de anonimato de los candidatos y sin poder ver a los mismos durante las audiencias. ¿Qué ha sucedido? Pues que en los últimos treinta años se ha multiplicado por cinco el número de mujeres que forman parte de las principales orquestas del mundo.

Malcom Gladwell también cuenta el caso de Sylvia Alimena en su libro Inteligencia Intuitiva, quien optó por la trompa, otro instrumento “masculino” no hubiera tenido la más mínima posibilidad de pertenecer a la Orquesta Sinfónica Nacional de Washington D.C. si no se hubiera instaurado el sistema de cortinillas en las audiciones. Su escaso metro y medio de altura habría condicionado en gran medida al tribunal a la hora de seleccionarla al valorar su gran potencia para tocar este instrumento musical. De haberla visto con anterioridad, lo que sus ojos veían condicionaría en gran medida lo que sus oídos podían llegar a escuchar.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/mujeres-van-ganando-terreno-orquestas-sinfonicas/1041132/

Lo que uno ve condiciona en gran medida lo que escucha.

Aunque nos consideremos expertos que tan solo necesitamos unos segundos para valorar si algo es lo que buscamos o no, estamos tremendamente condicionados por lo que nuestros ojos ven, llenos de prejuicios y de las limitaciones impuestas por nuestras creencias en relación a la manera en la que estereotipamos a las personas.

Esto explica por qué muchos estudios demuestran cómo las personas altas tienen más posibilidad de tener mejores sueldos, los guapos y guapas están mejor valorados, etc. Sin embargo una escucha verdadera de las capacidades de las personas y de sus talentos requiere que nos liberemos de los prejuicios y nos abramos a la escucha plena. Son demasiados los estímulos visuales a los que somos sometidos y que condicionan no solo la percepción de la valía de los demás sino que afectan en gran medida a nuestro propio autoconcepto y a la capacidad que percibimos en nosotros a la hora de creer que podemos alcanzar nuestros objetivos. Escuchar y escucharnos con los ojos cerrados puede ser un buen entrenamiento para eliminar los ruidos externos y llegar a conectar con el sonido verdadero.

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QUE NO TE DIGAN QUE NO PUEDES

Misty Copeland no fue aceptada en varias compañías de ballet al no tener la tipología de una bailarina de ballet clásico. Según ellos, su cuerpo era demasiado atlético y había comenzado a los trece años a practicar ballet, demasiado tarde para poder llegar a ser alguien.

En la actualidad es bailaría en el American Ballet Theatre, una de las tres compañías más importantes en Estados Unidos y la primera afroamericana en veinte años en ser bailarina solista de la compañía.

En el caso de Misty Copeland nada de lo que le dijeron le hizo caer ni ceder en su empeño de llegar a ser quien es actualmente. Pero son muchos los casos anónimos que compraron las opiniones de otros y actuaron en consecuencia.

“No vales, no das el perfil, nunca serás capaz de llegar a, eres demasiado viejo,…” son tan solo algunos ejemplos de mensajes que a diario podemos escuchar en relación con las capacidades de las personas.

No me considero un iluso que piensa que todo el mundo es capaz de todo. No, y además me molesta mucho escuchar frases de este tipo. El autoconocimiento es imprescindible para poder acertar en nuestras decisiones y nos ayuda a poner el foco en el futuro que queremos tener. Ser consciente de mis luces y mis sombras es un regalo que me ayuda a orientar mi vida. Lo que no puedo entender es que simplifiquemos tanto las cosas, que nos lleven a buscar estereotipos en muchos casos caducos. Me molesta que se etiquete tan rápidamente a quien no responde a unos patrones socialmente establecidos y se trate de estigmatizar la diferencia. La vida no puede simplificarse a la permanente dualidad de buenos y malos, de vales o no vales, de valientes y cobardes, de guapos y feos. La vida tiene tantos matices como personas que la viven.

Y en sentido contrario, ¿qué me lleva a validar las expectativas que otros han puesto en mí? ¿qué hace que no me cuestione lo que otros piensan de mi futuro? Si les doy poder a los demás para que opinen sobre mi desarrollo, ¿dónde queda mi poder?

Si te dicen que no puedes, eres libre de ponerlo en cuestión, de revisar esa opinión y analizar si tiene una base sólida y buen fundamentada. En algunos casos las evidencias no son tales y lo que la gente dice de los demás habla más de quien lo dice que de quien lo escucha. No lo olvidemos nunca.Existen muchas cosas que no somos capaces de hacer “ahora”. Quizá nos falten recursos y necesitemos tiempo, entrenamiento y una buena dosis de coraje para estar preparados.

Más allá de los resultados que conseguimos está en lo que nos transformamos mientras peleamos por ellos. Y eso requiere aceptar las renuncias y sacrificios necesarios para tocar con los dedos nuestra pequeña dosis de gloria diaria.

Pero que nunca te digan que no puedes. No lo consientas y no te lo creas. Quizás no puedas “ahora” pero mañana será otro día.

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SOBREVUELAN PADRES HELICOPTEROS

Si cuando era estudiante universitario mis padres me hubieran dicho que me acompañaban a la facultad a hacer la matrícula o a hablar con un profesor, creo que hubiera buscado la cámara oculta o esperaría que la broma acabara pronto. Sin embargo, esto que en mis años de juventud era ciencia ficción resulta que es cada día un fenómeno más habitual que ya ha alcanzado el grado de síndrome. Muchos especialistas hablan ya del fenómeno de los padres helicóptero, progenitores que sobreprotegen a sus hijos a lo largo no solo de su infancia sino en la adolescencia y juventud.

Incluso Cary Anderson, doctora en educación de la Universidad Saint Joseph de Filadelfia, habla de tres tipos de padres helicóptero:

Los helicópteros de combate, padres que atacan a todo aquel que entienden que agrede a sus hijos y por lo tanto anulan a sus hijos cualquier tipo de capacidad de afrontar situaciones difíciles.

Los helicópteros de tráfico, padres que guían las decisiones de sus hijos, convirtiéndose en consultores familiares, evitando el esfuerzo a sus hijos de tomar decisiones.

Los helicópteros de rescate, dispuestos a sacar de todas las situaciones de crisis en las que se metan sus hijos, en muchas ocasiones aportándoles los recursos materiales necesarios para salir de ellas.

Investigadores de la Universidad Mary de Washington han estudiado este fenómeno concluyendo que la influencia de estos padres helicóptero afecta de manera fulminante a los niveles de autonomía, competencia y conexión social de estos jóvenes e incluso incide en el aumento de los niveles de depresión e insatisfacción con la vida.

Según Adecco, el 8% de los universitarios estadounidenses fueron acompañados por sus padres a entrevistas de trabajo y un 3% de ellos permanecieron junto a ellos en dichas entrevistas.

Muchos de estos padres desgraciadamente someten a sus hijos a las mismas rutinas estresantes a las que se someten a los adultos que trabajan en el ámbito empresarial: Guarderías que imparten chino, niños atletas que compiten desde muy jóvenes sin ninguna estrategia a largo plazo, espíritu competitivo con altas dosis de autoexigencia que les impiden disfrutar de la infancia y la adolescencia. Padres que trasladan los modelos de la empresa y los replican sin ningún pudor en sus familias como si sus hijos fueran sus empleados.

Y todo ello, ¿en que situación nos coloca cuando estos jóvenes sean adultos? ¿serán capaces de tomar decisiones en sus puestos de trabajo o tendrán que pedir consejo a sus padres?

Proteger o sobreproteger, ¿dónde está el límite?

Propongo acompañar sin evitar la frustración, no siendo un sustituto del esfuerzo permanente, no generando expectativas en los hijos como si fueran lo que sus padres no pudieron ser. Todo lo que se entrena desde pequeño se transforma en hábito cuando eres joven y posteriormente adulto. Todo los comportamientos que se alimentan desde pequeños se multiplican exponencialmente en el futuro. Si la sobreprotección se riega permanentemente, se ahoga cualquier capacidad de crecer y desarrollarse sano y robusto.

Las empresas pueden empezar a sufrir las consecuencias de los padres helicóptero no solo con sus nuevos trabajadores sino con aquellos que con el tiempo puedan llegar a puestos de responsabilidad y copien modelos aprendidos.

Sigo pensando en la imagen de mis padres queriéndome acompañar a la universidad y no sé bien si me entra la risa o me da miedo.Unknown

DALE LA VUELTA A LA TORTILLA

La vuelta al trabajo es, en muchas ocasiones, el momento de plantearnos nuevos proyectos, proponernos nuevos compromisos y tratar de adquirir nuevos hábitos para un nuevo curso que comienza.

La realidad es que, pasadas unas semanas, el entusiasmo inicial tiende a desdibujarse y termina desapareciendo aniquilado por la rutina, los antiguos hábitos y las prisas.

Te propongo que trates de darle la vuelta a la tortilla, una frase muy española, para mirar de manera distinta el retorno laboral. Este divertido vídeo grabado por el programa El Hormiguero nos da buenas claves:

https://www.youtube.com/watch?v=OoFlYSB5Rps

  • Márcate objetivos que te entusiasmen y que sean realistas. De poco o nada sirve establecer objetivos irreales o que busquen cumplir expectativas que no sean propias. Muchos estudios han demostrado que el simple hecho de marcarnos un objetivo mejora nuestro humor y nuestro bienestar aunque no los alcancemos. Eso si, que sean objetivos y no deseos demasiado alejados de la realidad.
  • Renuncia a viejos hábitos que ya no son útiles y cámbialos por otros que realmente te permitan explorar nuevas oportunidades. No consiste en desprendernos totalmente de ciertas rutinas sino más bien cuestionarnos si las que te tenemos nos resultan productivas o no a día de hoy. Antes de empezar lo nuevo hay que desprenderse de lo que nos lastra. Caminar ligero, sin cargas excesivas nos permite adaptarnos con más facilidad a los nuevos escenarios.
  • Acepta las dificultades deportivamente y mira el lado positivo de la vida. No solo es cuestión de tener éxito sino de aprender de las situaciones en las que no consigues los resultados que estabas persiguiendo. Los optimistas no son ilusos ni inocentes sino que aceptan, en lugar de resignarse, lo que la vida les pone delante cuando viene en forma de contratiempo.
  • Busca que tu trabajo tenga sentido. Si eres de los afortunados que puedes ir a trabajar cada mañana, sé agradecido y busca la manera en la puedes hacer que cada día haya merecido la pena. No es cuestión de que cada jornada sea especial, única e irrepetible sino más bien que cada pequeño gesto con compañeros, clientes o proveedores les haga su día más fácil. Sonreír es gratis. Solo con eso tu día habrá merecido la pena.
  • No te olvides de ti. Tú primero. Darle la vuelta a la tortilla si la vida no nos satisface pasa por dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Un buen cuidado personal desde lo físico a lo emocional nos permite cambiar nuestra actitud. Si te cuidas, te aceptas y te quieres es mucho más sencillo cuidar y querer a otros. Como sabes que es eficaz te resultará mas sencillo regalar este descubrimiento a los demás.

¿Qué te propones hacer diferente?7542642880_5ddd012599_o